Frustración
No quiero caer en juegos victimistas ni positivistas tóxicos. De una parte me niego a decir que todo se sale de mis manos y que me juega en contra, que no nací para esto o que las dificultades me superan. Por la otra me opongo a decir que esta es una experiencia enriquecedora, que esto me va a hacer mejor y que al final del proceso todo habrá valido la pena. Porque es cierto y no. Y porque no me gustan los discursos emotivos, al menos no de cara a los demás -puede que internamente funcionen-. ¿Pero de qué carajos estoy hablando? De bordar. Y de aprender. Y de estudiar. Yo jamás pensé que iba a estar en un proceso creativo parecido a la elaboración de una tesis. Un desarrollo de un producto, viendo materiales y explorando formas y colores. Si sirve o no. Si me gusta o no. Si lo puedo vender o no. La verdad es que mientras bordo esas cosas muchas veces no tienen peso, estoy bordando, pinchando la tela, enhebrando la aguja, bovinando una naveta o lavando...