Aprendiendo de los errores... Otra vez.
Yo no sé si es que soy muy ambiciosa con mis planes, si tengo una expectativa demasiado alta con respecto a mis habilidades o sencillamente no sé calcular. Esta semana estaba terminando lo que hasta ahora es el proyecto más grande que había emprendido: hacer el saco de Taylor Swift para mi amiga.
Desde el inicio era un proyecto difícil. Aprendí a tejer hace menos de medio año. Primero hice gorritos, cuellos y bufandas, amigurumis y un saco de prueba para mi misma, como para tener idea de lo que me podía esperar. Amé hacer ese primer saco aunque el tedio de la lentitud del proceso y la repetición de puntadas me estaban enloqueciendo. Pero lo hice y dije: puedo hacer el siguiente.
Así que fui y compré la lana. Ahí empezaron los errores. Compré lana blanca cuando el saco es color crema. Pero pensé que igual no era tan importante así que seguí. Aprendí varias puntadas más porque el saco tiene trenzas, pero no importaba, me estaba quedando lindo. Aunque calculé la lana conforme a las instrucciones del tutorial, compré un poquito demás por si acaso: hice mal las cuentas. Como todavía no tengo una técnica taaaaan buena las puntadas me quedan sueltas y se va más lana de la que pensé. Entonces tuve que volver a comprar más lana blanca y de paso el color a juego.
Recuerdo bien haberle enviado un mensaje con una pregunta críptica para obtener una respuesta sencilla. Rojo o azul. Ella dijo rojo. Pero en mi cabeza esa información se perdió y compré la azul. Cuando llegué a casa me di cuenta del error. No importaba, a ella el azul le queda precioso y es un color que usa bastante. Seguí adelante.
Terminé todas las partes, las uní. Y bloqueé la lana. Pero parece ser, no estoy segura y si alguna tejedora me lo puede aclarar por favor hágalo. LA LANA SINTÉTICA NO SE BLOQUEA. Puse a secar el saco. Pero no lo hacía y el tiempo de entregar me afanaba. Mientras más se acercaba el momento de dárselo a mi amiga más me estresaba. No le había puesto los botones ni le había arreglado los últimos detalles. Y el saco seguía sin secar. Entonces tuve la peor idea del mundo: secarlo con secador.
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EL JABÓN SE CALENTÓ Y QUEMÓ LA LANA dejando una preciosa mancha marrón sobre la impecable, o ya no tanto, lana blanca.
Por supuesto entré en crisis, lloré, refunfuñé y casi casi mando todo al carajo. Afortunadamente vivo con gente sensata y luego de calmarme lo medio arreglamos. Ahora está descansando y secando. Tendré que bordar las manchas para que no sé note tanto, pero no fue tan malo como llegué a pensar.
No es la primera vez que me pasa. Al final las cosas pocas veces quedan tan perfectas como yo quisiera. Quizás sea la oportunidad para aprender a organizarme mejor, a tomarme las cosas con más calma y a trabajar sin tanta presión. Pero no puedo decir que sea una lección aprendida, al menos no por ahora.
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| Reloj de Linneo. Inspirado en la obra del naturalista sueco creé una pieza bordada en puntos planos. Este es el peto de un delantal hecho en algodón y cosido a mano. |

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